Editorial La Polla Literaria, 2014
Un interesante debut nos
entrega el novel escritor Emilio Vilches, con “Labios Ardientes”. Una obra que
comprende una novela breve, homónima y tres cuentos breves, titulados “Charlie
Brown”, “Cuando comenzó la lluvia” y “Libertad”. Se trata de una narrativa que
hace confluir diferencias fundamentales, que consisten en la oscuridad de sus
temáticas con la brillantez de la palabra, la claridad en el lenguaje que hace
que los textos sean de fácil lectura, pese a las licencias gramaticales con las
que el autor juega de vez en cuando, sin por ello empantanar el vertiginoso
ritmo narrativo con que emergen sus relatos.
El grueso de la obra se trata de la novela breve titulada “Labios Ardientes”. La historia de un cineasta frustrado, fracasado y en un período descendente de su vida, que consigue trabajo en un cine porno, donde se encuentra con un lado desconocido e invisibilizado de nuestra sociedad. Asociaciones turbias, drogas, sexo, perversiones varias y un sinfín de situaciones donde la decadencia y el patetismo tienen sitial de honor.
Claro, todos estos cuadros que Vilches retrata, con detalle algunos, con sarcasmo otros, sirven para mediar en la historia central, que nos entrega a un personaje principal que se va transformando y patetizando, a medida que la sucesión de hechos se le va presentando. Un aspecto bastante sicológico dentro de una novela de apariencia simple. El desarrollo del protagonista nos invita a empatizar con él, pero también a discordar y sentir cómo las situaciones se le van yendo de las manos.
En cuanto al estilo, las referencias a Charles Bukowsky y Hernest Hemingway son patentes. La desnaturalización de los personajes y su desprecio por la sociedad son elementos comunes, aunque no centrales dentro de los motivos literarios de la obra. El lenguaje de los personajes también puede emparentarse, pues Vilches se aleja parcialmente del dialecto chileno, evitando caer en jergas y en elementos lingüísticos que puedan desviar el propio peso de la historia y los personajes a un localismo innecesario.
Asimismo, la historia no acepta redenciones ni reservas morales que puedan dar a entender un desenlace ideal. Se trata de un relato en el que no hay pretensiones de desnudar a la sociedad ni de dar claridad sobre problemáticas que tengan, necesariamente, una correlación con la realidad. La ficción de “Labios Ardientes” puede encontrarse en cualquier ciudad latinoamericana o incluso europea. Los hechos no tienen una relevancia vital desde el punto de vista social, pero son tan universales que el lector puede situarse rápidamente e inmiscuirse de manera significativa.
Un
excelente corolario para lo que viene en la obra de Emilio Vilches. Su ópera
prima funciona con creces y nos sorprende por la madurez de su relato. Se trata
de un texto muy bien trabajado, tanto en lo ficcional como en lo lingüístico y
eso se nota de la primera página. Una novela absolutamente imperdible, para
seguirle la pista a este promisorio escritor nacionalΩ

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